CIUDAD DE MÈXICO 19 DE ENERO (CDMX MAGACIN).- Durante la instalación del Primer Parlamento de Participación de la Vida Cultural de la Ciudad de México, la diputada Juana María Juárez López destacó que la cultura no debe entenderse como un privilegio, sino como un derecho fundamental que garantiza identidad, dignidad y cohesión social.
La legisladora de Morena subrayó que la cultura es memoria, lengua, tradición, territorio y comunidad, y que a través de ella los pueblos expresan su historia, resisten y construyen un futuro más justo.
Juárez López señaló que este Parlamento coloca en el centro a quienes sostienen la vida cultural todos los días: creadoras y creadores, promotores culturales, pueblos originarios, colectivos comunitarios, y personas que preservan y transmiten el patrimonio cultural desde los barrios y comunidades de la Ciudad de México.
Asimismo, afirmó que la experiencia comunitaria es conocimiento y que las voces ciudadanas deben ser escuchadas para transformar las propuestas en políticas públicas reales.
“A cada participante, les digo con claridad: su voz importa. Su palabra tiene peso. Y la experiencia que tomaran es conocimiento. Sus propuestas pueden convertirse en cambios reales si las construimos con seriedad, respeto y con voluntad de colaboración”, destacó.
Juárez López refirió que el Parlamento surge como una plataforma para escuchar la diversidad cultural de la ciudad, compartir experiencias y construir soluciones con enfoque comunitario y territorial, reconociendo las distintas realidades que conviven en la capital. En este sentido, hizo énfasis en la necesidad de garantizar condiciones reales para el ejercicio de los derechos culturales, como espacios seguros, apoyo a procesos comunitarios, acceso a la cultura para niñas, niños y juventudes, y acciones institucionales que vayan más allá del discurso.
Destacó que impulsar la cultura fortalece el tejido social, previene la violencia y siembra esperanza, contribuyendo a una ciudad más justa, incluyente y participativa.
“Que este Parlamento sea un espacio de diálogo abierto, de escucha auténtica y de acuerdos posibles. Que sea un punto de partida para seguir impulsando una política cultural que reconozca la diversidad, que fortalezca la identidad de nuestros pueblos y barrios, y que garantice el acceso pleno a los derechos culturales”, concluyó.








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