Glorieta de Colón
En la Demarcación Territorial Álvaro Obregón está ocurriendo algo que bien podría enmarcarse como parte de la disputa que se va calentando entre el PVEM y Morena por las candidaturas en 2027. Resulta que al alcalde de ÁO, Xavier López Casarín, extraído del Partido Verde para la candidatura a esa Alcaldía, le atribuyen una campaña negra en contra del diputado local de Morena, Fernando Zárate, a quien le vandalizaron las bardas que ha pintado para que la gente identifique dónde está su módulo de atención ciudadana. El tema de fondo, nos dicen, es ya la disputa por la candidatura en 2027, pues a pesar de ser considerado uno de los tres peores alcaldes de la CDMX, con las más bajas calificaciones, López Casarín pretende reelegirse, con toda esa losa que carga, que incluye haber rebasado los topes de gastos de campaña en 2024, según resolvió la Sala Superior del TEPJF. Zárate es uno de los más firmes contendientes de Morena por esa Demarcación Territorial. Ahí está el meollo de la campaña negra. Y esto apenas comienza.
Tutela responsable de mascotas
Entre todo lo que implica la “tutela responsable” de mascotas –antes se llamaban “dueño responsable”–, en la CDMX no vamos bien, porque encabezamos los reportes de mordeduras de perro a nivel nacional, debido a que miles de personas pasean con sus animales en espacios públicos, sin llevarlos atados por una correa. Esta es una medida de seguridad básica para evitar en primer lugar que molesten a otras personas y afecten la convivencia social, pero también un pleito con otro animal o que se extravíen. Por eso es interesante que la diputada Olivia Garza haya propuesto endurecer las sanciones contra quienes paseen perros sin correa en espacios públicos. Actualmente, la multa es de 11 a 40 Unidades de Medida y arresto de 13 a 24 horas o trabajo comunitario de 6 a 12 horas. Ella propone multas de 21 a 30 Unidades de Medida, arresto administrativo de 25 a 36 horas y trabajo en favor de la comunidad de 12 a 18 horas. Por un tema salud pública, también deberíamos ir tomando acciones enérgicas por aquello de la orina de los perros en vía pública, porque los “tutores” ni agüita le echan para diluirla, a pesar de que representa un foco de contaminación real que acarrea efectos sanitarios y ambientales adversos, además de afectación al entorno urbano.









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