CIUDAD DE MÈXICO 03 DE ABRIL ( CDMX MAGACIN).- Debido a que en varias zonas de la Ciudad de México se registra ruido de 85 decibeles en promedio, alrededor de 20 por arriba de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para entornos saludables, en el Congreso capitalino se analiza una propuesta para reforzar la prevención, control y reducción de ese fenómeno.
La legisladora Claudia Montes de Oca del Olmo presentó ante este órgano colegiado, el pasado 19 de marzo, una iniciativa de reformas a diversos artículos de la Ley Ambiental de la Ciudad de México, en materia de contaminación acústica. Su objetivo es proteger la salud física y mental de los habitantes de esta urbe, particularmente su descanso, tranquilidad y calidad de vida.
La propuesta de la integrante del Grupo Parlamentario del PAN fue turnada por la Mesa Directiva del Congreso local, para su análisis y dictaminación, a la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica, y también busca redefinir el concepto de contaminación acústica.
En su texto, la congresista precisa que esta contaminación se relaciona directamente con la intensa movilidad vehicular; la concentración de actividades económicas, y el crecimiento urbano acelerado de la metrópoli, lo que genera que la población se exponga todos los días a niveles elevados de ruido ambiental.
Esto, agrega, puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, estrés crónico y afectaciones al sistema nervioso. Por ello, subraya que es necesario contar con un marco normativo claro y eficaz que permita prevenir, controlar y reducir este tipo de emisiones.
La panista señala que el concepto actual de contaminación acústica se centra principalmente en los niveles de sonido que generan alteraciones o daños, pero no incorpora de manera explícita la persistencia, reiteración, frecuencia o duración de las emisiones que afectan de forma directa la calidad de vida de las personas.
Explica que esta situación impide abordar situaciones cotidianas de contaminación sonora que, aun sin constituir picos extremos de ruido, generan molestias continuas y deterioro en el entorno comunitario.
Claudia Montes de Oca resalta en su texto que el marco legal se encuentra enfocado en el cumplimiento de los límites máximos establecidos en normas oficiales mexicanas o normas ambientales locales. Sin embargo, lo califica como insuficiente, ya que no atiende las diversas manifestaciones de contaminación acústica que se presentan en la vida urbana.
Asimismo, puntualiza que la redacción actual del Artículo 214 de la Ley Ambiental capitalina no incorpora de manera expresa un enfoque preventivo orientado a la protección del descanso, la tranquilidad y la calidad de vida de las personas, ni enfatiza con suficiente claridad la dimensión social y sanitaria de este tipo de contaminación, por lo que es necesario enriquecer este instrumento legislativo.









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