Glorieta de Colón
La activación de la tercera contingencia ambiental por ozono en esta semana fue la bienvenida para Patricia Ramírez Kuri, horas después de que rindió protesta como directora general del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP) de la CDMX. Es el gran reto, pues de acuerdo con el índice de calidad del aire, en la CDMX unos días es malo y otros peor. Desde hace más de 30 años, todas las administraciones han pateado el bote y en el mejor de los casos imponen algunas medidas paliativas, como precisamente el no circula, las contingencias, pero no le entran a fondo. Los Verificentros son más negocio y corrupción que otra cosa, pero hay otro tema: no se atreven a cerrar la Refinería de Tula que tanto contamina a la CDMX. En 1991, Carlos Salinas y Manuel Camacho pusieron fin a la de Azcapotzalco. Ramírez Kuri está obligada a dar resultados, algunos deberían verse en el corto y mediano plazo para demostrar que era la mejor para el cargo, más allá de militar en Morena. A ver si es cierto.
¿De verdad asfaltan?
Según la jefa de Gobierno, Clara Brugada, en la CDMX hay 5 mil trabajadores todos los días –500 cuadrillas– asfaltando las avenidas más importantes. Lo curioso es que preguntamos a más de 20 personas que viven en distintos puntos de la CDMX y nadie ha visto a un solo trabajador. Hay que preguntar al secretario de Obras, Raúl Basulto para ver si es cierto, porque ya ven que le gusta desmentir a su jefa.
Alcaldes ya no tienen pretexto
Ahora que varios alcaldes celebraron que la SCJN les devolvió sus atribuciones para dictar medidas sobre la apertura o funcionamientos de establecimientos mercantiles, ya podremos reclamarles si no hacen nada ante la invasión de las calles de la capital por restaurantes y bares que colocan sus enseres como mesas, sillas y sombrillas en las banquetas, por lo cual pagan la irrisoria cantidad de 3 mil pesos anuales por metro cuadrado. Ya no hay pretextos.
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