Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
En un absurdo, centenares de propietarios de viviendas en colonias del centro geográfico de la capital, con creciente gentrificación, se han creído el cuento de que vendrán más de 5 millones de personas a la CDMX por el Mundial de futbol, y pensaron que sería la gran oportunidad para rentar muy caros sus inmuebles, incluso una habitación a precio de apartamento completo.
La realidad les está alcanzando y puede venir pronto el arrepentimiento, porque van cayendo en la cuenta de que cometieron un error de creer que podían ganar en uno o dos meses lo de un año, y puede que pierdan, porque hay de sobre oferta de inmuebles desocupados, y es probable que no lo renten durante el Mundial.
Viene a cuento lo anterior porque en este contexto está anunciada la presentación ante el Congreso de la Ciudad de México por parte de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, de la iniciativa de Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles, proyecto cuya discusión tiene alrededor de un año de su administración, aunque hay el reconocimiento de mucho tiempo atrás de la necesidad de frenar la especulación inmobiliaria que genera la gentrificación.
En los últimos meses hemos visto con mayor frecuencia en colonias como la Roma, Juárez, Hipódromo, Condesa, San Miguel Chapultepec, Del Valle, Narvarte, se han desatado una gran cantidad de desalojos porque empresas compraron edificios enteros para convertirlos en apartamentos de renta por aplicación, aunque muchas veces pasan meses semivacíos.
El abuso en el precio de las rentas ha repercutido también en el incremento desproporcionado del precio de venta de los inmuebles en las colonias más gentrificadas. Los aumentos de un año alcanzan hasta el 20%, y acaso por eso no se venden. En estas colonias hay departamentos y casas que se anuncian en venta desde hace mucho.
Hace un par de meses, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la Constitucionalidad del precepto en el Código Civil de la CDMX, en el que se establece que las rentas de las viviendas no pueden ser incrementadas de un año al otro más que el porcentaje de la inflación que haya reportado el Banco de México.
Precisamente ese es uno de los puntos fundamentales de la iniciativa que tiene prácticamente lista el Gobierno CDMX, cuya filosofía no es acabar con el negocio inmobiliario, sino que la casa habitación no solamente sea una mercancía, que la vivienda sea un derecho fundamental, que se establezca un equilibrio con el negocio inmobiliario, para frenar los desplazamientos forzados de la gente. Para eso podría servir el Índice de Precios de Alquiler Razonable que se plantea.
Desde la Presidencia de la República no han visto con los mejores ojos la propuesta que traen en la CDMX, pero seguramente ahora que Claudia Sheinbaum estuvo de gira en Barcelona, España, debieron platicarle con mucho detalle cómo se desbordó hace ya varios años la gentrificación en aquella ciudad capital de Cataluña, y regresó al país con nuevas ideas para enriquecer lo que está haciendo el Gobierno de Brugada.
En Barcelona no frenaron a tiempo a ese gran cartel inmobiliario. Ni los gobiernos de izquierda de más de una década han logrado contener a ese monstruo, aunque han tenido avances discretos, como el incremento en la inversión pública para vivienda y evitando miles de desalojos. De todas formas, en barrios tradicionales de allá subieron los precios de las rentas ante el mercado de los nómadas digitales, que abundan en Barcelona, y no ponen mayor objeción a las rentas caras.
Sea en esta semana o, incluso como algunos plantean, después del Mundial, pero esa Ley de Rentas Justas va, con los accesorios necesarios para garantizar el derecho a la vivienda digna, sin que haya mayor afectación al mercado inmobiliario, porque podrían perder el incentivo para generar desarrollos, lo que podría ser contraproducente. Lo veremos.








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