Glorieta de Colón
El Congreso de la Ciudad de México se erigirá este martes en magnánimo de condecoraciones, pues va a entregar 79 medallas al mérito, en distintas categorías: Arte, Periodístico, labor Internacional, contribución chilanga, medio ambiente, protección civil… Va a ser un día sumamente complejo. Entrarán al recinto de Donceles y Allende los galardonados con dos invitados cada uno, más los 66 legisladores, personal de resguardo y de servicios parlamentarios. Esto hace más de 400 personas en el Salón de Plenos y sus palcos, porque se espera también la asistencia de más de medio centenar de autoridades de distintas dependencias relacionadas con las áreas de acción de los galardonados. Esto fue un gran pretexto para que, de nueva cuenta, se impidiera la entrada a los periodistas, que tendrán que ver “detrás de la barrera” la sesión solemne. Tantas son las medallas y tantos los premios, que las notas tampoco van a caber en las ediciones de los periódicos, en los noticiarios de radio, televisión, y de puro coraje tampoco en las redes, ni en las ediciones digitales.
Medallas deben ser de plata
Habrá que estar atentos a ver si este año de verdad entregan las medallas a los galardonados, y que verdaderamente sean de plata, porque en la Legislatura pasada a varios periodistas sólo les tocó diploma, no presea, y nunca explicó la presidenta de la Comisión de Periodistas, Ana Villagrán (PAN), dónde se quedó el dinero presupuestado para ello. Incluso, llegaron a la miseria de entregar algunos diplomas sin enmarcar. Este año hay que ponerle lupa: si son 79 reconocimientos, tiene que haber 79 medallas de plata y 79 diplomas enmarcados. Una medalla de plata 925 con buena presencia debe costar unos 4 mil pesos, porque el gramo de ese metal actualmente ronda los 40 pesos.
Mea culpa sin sanciones
Si no hay sancionados, de nada sirven las palabras de la titular de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, Bertha Alcalde, quien reconoció que debieron haber acudido de inmediato al número 829 de Avenida Revolución, ante la denuncia de los familiares de Edith Guadalupe, de que se encontraba desaparecida y ahí es donde se había reportado su última ubicación. “Debimos de haber ido a ese domicilio desde el primer momento ahí está la omisión por parte de los equipos y es una omisión inaceptable”. Si su mea culpa no incluye el cese de los funcionarios responsables de no haber actuado, sus palabras no le generarán autoridad, sino al contrario. Todavía está a tiempo de medidas contundentes, ni modo de imaginar que quiere proteger a los funcionarios irresponsables. ¿O sí?









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